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lunes, 18 de mayo de 2015

“Siempre, en algo, el Museo está involucrado”

Viene de la nota de Periodismo en Redacción titulada

La Directora del Museo mencionó algunas de las actividades que el Museo propone a la comunidad para ayudar a la toma de conciencia y cuidado del Medio Ambiente.

Explicó: “Se organizan distintos eventos aprovechando las fechas significativas. En esas oportunidades trabajamos en conjunto con otras organizaciones: la Secretaría de Medio Ambiente, una Organización no Gubernamental (ONG) que se llama Alma Verde, una chica que trabaja con materiales reciclados, Marcia, que hace juguetes y bolsas ecológicas, la Biblioteca Popular, el Museo Histórico Municipal de Monte Hermoso y personal que tiene a cargo grupos de la tercera edad, para nombrar algunos. Por ejemplo, entre todos hacemos un evento para festejar el día de la Tierra (22 de abril), desgraciadamente este año no pudimos concretarlo a raíz de las cenizas del volcán Calbuco”.

“Además está Sandy Puleston, en la parte de separación de los residuos –hace poco contamos con una planta para este fin- siempre trabajamos desde el museo, prensa y demás, somos los que tomamos la iniciativa y tratamos de involucrar al resto de las entidades que nombré antes como para hacer algo. Más que nada porque Monte está tratando de cambiar en determinados aspectos, como por ejemplo con la no circulación de vehículos en determinados sectores de la playa, tratar de modificar el arbolado público reemplazando especies que no son las ideales (pinos y eucaliptos) por especies que consumen menor cantidad de agua, que tienen raíces menos invasivas. La modificación de la rambla es algo muy importante; tirar abajo gran parte de la rambla de cemento, más allá de su historia -mucha gente lo criticó-, pero el armar una rambla de madera es mucho más viable en un ambiente costero porque deja circular la arena y el agua. La idea es revertir un poco el daño que se fue haciendo tratando de ganar terreno al mar”. - concluyó Natalia Sánchez.
El Museo siempre se involucra en algo, esto es lo más reciente. 


“El Museo dejó de ser una sala de exhibiciones para ser parte de la educación”

Viene de la nota de Periodismo en Redacción titulada

Natalia Sánchez, la Directora del Mueso de Ciencias Naturales de Monte Hermoso, le contó a PeR cómo participa su entidad en la tarea educativa: «Muchas de las maestras ya nos conocen. Si están tratando un tema en el que el museo y/o guardaparques pueden colaborar, nos llaman, nos acercamos al establecimiento para dar charlas y tratamos de que ellos después se acerquen al museo. Por ejemplo, si el tema es locomoción en los animales, llevamos 2 tortugas: 1 marina y 1 terrestre. De esta manera los chicos tienen la oportunidad de verlas, tocarlas y comparar por qué una camina y la otra nada, así como las diferentes adaptaciones del caparazón. Les preparamos una presentación en computadora  -siempre se les hace algo visual, que es más llamativo - y se cierra, a veces, con un video o un juego. Se busca que aprendan a través del juego. A veces se les complica movilizar a los alumnos por el papeleo y los permisos, pero dentro de todo los establecimientos escolares están en la manzana de en frente, entonces con un permiso y personal que los acompañe se cruzan, visitan el museo y para el chico es una experiencia totalmente distinta, aprenden de distinta manera, la maestra les puede enseñar lo mismo que les estoy enseñando yo, pero el cambio de persona, de metodología, del entorno, etc. hace que al chico le llegue de otra manera».


2do. Año de la Escuela Primaria N° 1 Turno Tarde visita el Museo.
(Foto: Gentileza del Mueso de Ciencias Naturales) 
Prosiguió: «Con la gente adulta es un poco más complicado, los adultos no se hacen el tiempo para aprender, por eso el chico es el que después le va a decir al papá: “¿por qué tiraste el papel de cigarrillos al piso si tenés el tacho ahí?”. “No papá, los caracoles no hay que sacarlos porque hay una ordenanza. En el museo nos contaron que no hay que sacarlos porque el caracol sirve para el pulpo y para el cangrejo ermitaño”. Por eso siempre trato de ir al chico y no al adulto. Si viene un grupo de adultos por supuesto que se los atiende. La gente de Bahía tiene un grupo de jubilados que trabaja en arqueología y vienen a visitar el museo y los atendemos de la misma manera que atendemos a los niños, porque son niños adultos decimos. Pero el chico te devuelve algo que el adulto no, es una interacción diferente, tienen otra inocencia, se puede jugar de otra manera, el niño te contagia, el adulto está muy condicionado».

Reconocimiento a Vicente Di Martino

Viene de la nota de Periodismo en Redacción titulada

En diálogo con Natalia Sánchez, la Directora del Museo de Ciencias Naturales de Monte Hermoso, PeR le reconoció que transmitiera sus conocimientos de forma tan clara. Ella destacó que es una habilidad que aprendió de su Director ya difunto, Vicente Di Martino. Sin poder disimular su emoción, así se refirió a él: «Estudió geología pero no se recibió. Siempre trabajó con la gente común (como decíamos nosotros) empleando un lenguaje simple. Más allá de que a veces es necesario recurrir a la persona que se dedica a la parte científica, hablar con un lenguaje coloquial tiene mucha más llegada al público con el que nosotros trabajamos. Cuando yo le tengo que explicar a un niño de jardín cómo se extinguieron los dinosaurios o la diferencia entre dinosaurios y mamíferos se lo narro como un cuento».   

Julieta Dizzia retrata a Di Martino en la Noche de los Museos.
(Foto: Gentileza del Museo de Ciencias Naturales.)
Continuó: «Él era artesano, de Mar del Plata, estudiante de geología fanático de Ameghino. De chiquito iba al museo de su ciudad a ver los fósiles y él quería saber dónde se encontraban esos fósiles, pero en el museo es como que a un nene no le daban importancia, entonces él se metía y se metía y trataba de escuchar. Siempre que podía se escapaba e iba al museo. Hasta que en un momento escuchó a una persona que nombró unas barrancas. Se tomó un colectivo y se fue a las barrancas. Cuando llegó ahí, en esa época era impresionante la cantidad de huesos que asomaban en las barrancas, cortó un par y se fue al museo. Lo retaron mucho por lo que había hecho pero de tanto insistir se ganó la confianza del personal del museo y así pudo conocer la trastienda. Como se suponía que Ameghino había estado acá, vino en busca de sus pasos. Cuando llegó conoció que en la playa también teníamos rocas y restingas, encontró fósiles, fragmentos de cráneo, de caparazón de gliptodonte y los recuperó. Él hacía artesanías, ya era mayor –había nacido en 1940-. Decidió quedarse en Monte y abrir un local de artesanías.  Con el tiempo descubrió que Ameghino no había estado aquí sino en el antiguo Monte Hermoso, que es Farola Monte Hermoso, pasando Pehuen Có. En su negocio tenía como decoración parte de los restos óseos que había hallado. El intendente de esa época, al ver su entusiasmo, propuso hacer una salita de exhibiciones con ese material; él aceptó y en al año 1977 armó el primer museo».